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Respuesta a: Debate sesión 13 monitores y monitoras deportivos

#6149
Ana Guilleumas
Participante

Como han apuntado mis compañeros es un tema muy complejo. La comprensión y concienciación de los problemas a los que nos enfrentamos es clave en este proceso. Parece que hasta que no nos vemos afectados no reaccionamos y, lamentablemente, unos se ven más afectados que otros por estos problemas. Como dijo Jacques Cousteau «La gente protege aquello que ama», y aquí falta mucho amor.

Para ayudar al planeta metería a todos los políticos, gobernantes del mundo  (representen o no a la ciudadanía) y presidentes de todas las multinacionales y a sus familias en un vertedero cualquiera de Manila. Los dejaría allí con lo puesto dos días. Volvería a por ellos y los llevaría otros dos días a cualquier atasco de Bogotá con sistema de pico y placa. La siguiente parada sería la limpieza de un kilómetro cuadrado de microplásticos y basura en cualquier playa. Un bañito en Perú, justo al lado del último derrame de Repsol, y por último, para relajarse, un paseo en barco hasta una de las islas de plástico, la del Pacífico, por ejemplo, comiendo el pescado de la zona. Al volver, su salario sería el mismo que el SMI medio de India, por ejemplo. Cobrarían incentivos por cada ley aplicable a las multinacionales a favor de cualquiera de los ODS marcados en la agenda 2030. El amor, la comprensión y la concienciación los embargaría y seguro que ese amor se transmitiría a las leyes que deben marcar.

Me gustaría sancionar eficaz y contundentemente los delitos ecológicos: las emisiones de CO2 a la atmósfera, los vertidos a cualquier medio, la sobrepesca y especialmente la pesca pesca ilegal, no declarada y no reglamentada, la caza ilegal y furtiva, la tala y sobreexplotación agrícola, los pesticidas ilegales… La introducción artificial de cualquier especie invasora en ecosistemas a los que no pertenecen será atendida inmediatamente y se perseguirá de forma implacable. A los pirómanos les condenaría a cadena perpetua, y prohibiría nuevas edificaciones y explotaciones no pre-existentes en terrenos que sufran incendios. Los plásticos quedarían reducidos a aquellos usos que resultasen imprescindibles y sujetos a estrictas normas de recogida y reciclaje.

Los ciudadanos seríamos responsables sólo de nuestras acciones, no de todas las que nos quieren hacer creer que somos responsables. Todos los ciudadanos dedicaríamos un día al mes a la limpieza y replantado en el medio natural. Estoy segura de que crearía tal concienciación que en poco tiempo dejaría de ser necesario.  Apostaría por todo el reciclado, no sólo aquel que genera beneficios económicos, que es lo que está pasando ahora en mi opinión. Promovería los huertos urbanos y los jardines en los tejados de los edificios ya construidos en todas las poblaciones. Para los nuevos proyectos de construcción se planificaría previamente en función del desarrollo urbano sostenible.

La amortización de las energías renovables correría a cargo de los beneficios de las empresas energéticas de tal forma que no se tardaría 5 años en amortizar una inversión particular. Los recursos naturales y energéticos no se podrán privatizar. La basura espacial será responsabilidad de los gobiernos que lanzaron los objetos y deberán eliminarla. Ahora que comienza la exploración interplanetaria, el universo pertenecerá a sus habitantes y no a ningún país u organización.

Apostaría por la investigación en el motor de hidrógeno, la bioluminiscencia, la ingeniería y mecánica cuántica. Todo eso, sólo para empezar…