Respuesta a: Debate sesión 10 monitores y monitoras deportivos

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Laura Campos Prieto
Participante

A mi juicio la desigualdad es un problema estructural. Es decir, está incrustada en los sistemas políticos y económicos que determinan el rumbo de nuestras sociedades, y quizá de ahí provenga la dificultad para combatirlos definitivamente.

Además las causas varían según las características de cada lugar, región, país o continente. Sin embargo, desde una mirada general del problema, se pueden identificar claramente algunas causas determinante según el territorio del planeta donde situemos el foco:

– Corrupción :

Muchos sistemas de gobierno tienen altísimos índices de corrupción y opacidad. Dicho así resulta muy llamativo pero aún hoy nos cuesta saber, claramente, en qué se invierte el gasto público ni los mecanismos de contratación y gestión. Esto contribuye a que el dinero público acabe en manos de unos pocos. Y esto, a su vez, es una causa directa de la pobreza y la desigualdad social: lo que en principio estaba destinado a mejorar la calidad de vida de las personas, ha acabado en manos de terceros. A mi me parece que a más corrupción, más desigualdad social.

– Sistemas fiscales descompensados :

La desigualdad social se aprecia a través de las contribuciones de los grupos que conforman una comunidad. Lo lógico sería pensar que los que tienen capitales más grandes sean los que más aportes realicen a los sistemas tributarios o de tipo fiscal. Pues no siempre es así, lo cual permite que las clases más favorecidas aumenten sus beneficios y los grupos sociales marginados lo tengan más difícil para ascender en la escala social.

– Disminución de servicios públicos :

En muchos países del mundo se han recortado servicios públicos de protección a los más débiles. Además han pasado de ser una garantía a ser una opción de gestión según unos requisitos muy determinados. Llegando a ser en un obstáculo para el cumplimiento de derechos fundamentales de la población. Hablamos del agua, la energía, la salud o la educación, entre otros.

– Distribución injusta de la inversión y el gasto público :
Casi todos los casos de desigualdad social que apreciamos se originan en una injusta inversión del gasto público, es decir, de los fondos comunes en cualquier sociedad. En muchos lugares del mundo, los grupos sociales que más tienen se erigen en el derecho de acaparar el grueso de los recursos que, en realidad, pertenecen a toda la ciudadanía; de esta manera la brecha social se ensancha.

– Acceso desigual al conocimiento y la educación :

El conocimiento, la información y las nuevas tecnologías son elementos vitales para el desarrollo de cualquier sociedad. Pero si estos están en manos de unos pocos grupos, Esto también supone la difusión de imágenes e ideas que no se corresponden con la realidad, lo cual genera sociedades desinformadas y que muchas veces toman decisiones en contra de sus propios intereses. Basta con poner el ejemplo de las diferentes versiones que nos ofrecen las imágenes de la guerra de Ucrania vista por uno y otro país.

– Marginación de espacios públicos :

Otra forma de desigualdad social, aunque quizá más sutil que las anteriores, se aprecia cuando las instituciones, entidades y organismos públicos se revelan bajo el dominio de unos pocos grupos. Cuando esto pasa, la intención de dichos grupos es excluir al resto de las personas para que no puedan acceder al Estado como tal y, por tanto, no participen activamente de las decisiones que a todos les incumben. Las sociedades que no confían en sus organismos públicos son casi siempre las más desiguales; la falta de interés y la desafección por los asuntos públicos constituyen otra fuente directa de desigualdad social que se hacen más visibles en países más pobres y con menos desarrollo.

– Guerras y conflictos armados:

Por lo general, la guerra no solo es una manifestación de la falta de convivencia, tolerancia y respeto por los distintos grupos sociales que interactúan dentro de un mismo espacio. También se usa como un método para reforzar el poder de ciertos grupos sociales sobre otros, bien sea por razones religiosas, culturales, ideológicas, étnicas, raciales o de origen. Volvernos a ver todo esto en la guerra de Ucrania donde los intereses de Rusia y otros motivos han provocado la invadían del país vecino, poniendo en peligro La Paz mundial y creando además de miles de muertos y millones de personas en desigualdad. Quienes ganan las guerras, además, son casi siempre los que se apoderan del derecho de acceder a los recursos y las fuentes de ingresos que en principio tienen una naturaleza común.

A mi juicio la forma de reducir las desigualdades están relacionadas con la medida en que los países y entidades internacionales puedan propiciar un control del bien común con mecanismos de acuerdos sobre estos aspectos citados. También con redistribución de la riqueza y con mecanismos donde la tecnología esté al servicio de todos los ciudadanos así como de hacer un planeta más sostenible.