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Respuesta a: Debate sesión 2 monitores y monitoras deportivos

#4647

Buenas tardes.

Respecto a la primera pregunta, mi opinión es que por desgracia el hambre continuará afectando a buena parte de la población mundial y si no el hambre, la desnutrición y la mala alimentación como mínimo continuarán  también presentes en el seno de las sociedades más avanzadas. Las desigualdades son cada vez mayores entre ricos y pobres, las guerras siguen existiendo, la catástrofes naturales siguen perjudicando sobre todo a los más pobres y el cambio climático no parece que se pueda revertir, tal vez si a caso frenar y paliar sus efectos.

Pero también, quiero pensar,  seremos capaces de nuevos avances y descubrimientos….

Por tanto, el que no podamos ver como próximo y alcanzable este objetivo, no significa que no podamos o debamos dirigir nuestros esfuerzos hacia el mismo.  Que dependemos de recursos naturales limitados es una evidencia, que la contaminación está acelerando un cambio climático nada ventajoso para el hombre, ocasionando la extinción de especies, desertización, catástrofes naturales, epidemias, etc., también es un consenso de la comunidad científica.

Sostener y apoyar discursos cortoplacistas que niegan estos indicios y la existencia de un problema,  no parece que sea la mejor forma de cambiar las cosas, en todo caso de mantener un estatus quo que beneficia solo a unos pocos.

La solución al hambre en el mundo, como otros muchos problemas de la humanidad, debe entenderse en mi opinión como  una  búsqueda necesaria hacia un marco de valores y principios que orienten el devenir de una sociedad, especialmente de las mas desarrolladas, aún cuando su consecución pueda ser una utopía.

En cuanto al qué se puede hacer para prevenir este hambre, creo que todas las acciones que se emprendan bajo esa idea son bienvenidas. Hoy en día las ideas se expanden con una velocidad increíble y nunca se sabe cuándo la manera de actuar de unos cuantos va a crear tendencia y se convertirá en una moda tan duradera como beneficiosa. Las ideas se soportan también con acciones concretas, y en mi opinión en este sentido, la regla de las «tres erres» (Reciclar, Reducir, Reutilizar) por su claridad, su sencillez y su facilidad de aplicación en el día a día, es una de las herramientas más eficaces para articular acciones útiles para la sociedad y trasmitir al mismo tiempo el mensaje.

Desde el campo del deporte por ejemplo se han tomado muchas iniciativas en el sentido de reducir el consumo innecesario, reciclar el material utilizado, y consumir responsablemente  (reducir),  con ejemplos como los que hemos visto en este vídeo. Son «pequeñas grandes acciones» que pueden ayudar a cambiar las cosas. De echo yo creo que algunas de estas nuevas  prácticas se están implantando y poniendo de moda incluso al margen de las consideraciones éticas de las que estamos hablando aquí, al margen de los ODS. Quizás se están generalizando en el mundo del deporte  sencillamente porque se percibe que ciertas  formas de hacer las cosas funcionan y   tienen aceptación entre los participantes.

Por ejemplo en los eventos numerosos, rutas senderistas, carreras por montaña, fondos, masterclass y batucadas…, se está tendiendo a reducir en los avituallamientos el uso de plásticos sustituyendo los botellas de agua individuales por garrafas en las que cada uno puede rellenar su propia botella o beber con un vaso de cartón reciclable. También se señalizan los senderos con elementos respetuosos con el entorno, y cuando la señalización es temporal se retiran las marcas y reutilizan para ocasiones posteriores.  Igualmente hemos empezado a sustituir avituallamientos sólidos industriales como chocolatinas y barritas por fruta de temporada, y en eventos deportivos como el senderismo se ven iniciativas como desayunos saludables, degustación de productos típicos, pan y aceite, adquiridos en los municipios rurales donde se desarrollan dichos eventos etc. Se establece con ello una interconexión entre la salud, el deporte y el ocio y al mismo tiempo el respeto al medio ambiente, la corresponsabilidad hacia el entorno y los demás, el consumo responsable etcétera.

Es una lástima como muchas de estas prácticas se han visto perjudicadas por la pandemia. Y para evitar contagios han tenido que volver  por ejemplo los envases individuales.  Es un paso atrás que esperamos podamos revertir pronto.

No obstante creo que desde el deporte se está trabajando en esta línea de los objetivos de desarrollo sostenible incluso de forma a veces inconsciente, precisamente por la permeabilidad que tiene el mundo del deporte a los movimientos y la dinámica de la sociedad. Pero aún se puede hacer más sobre todo desde el conocimiento de cuáles son estos objetivos,  y cuáles pueden ser las herramientas para incluirlos y trabajarlos en nuestras actividades deportivas de forma consciente y específica.