Respuesta a: Debate sesión 17 monitores y monitoras deportivos

#6735

Influenciar a otras personas hoy en día se ha vuelto una práctica tán fácil como difícil. Quiero decir con esto que nunca en la historia hemos tenido tantas herramientas y estrategias para influenciar a los demás y para que estas influencias lleguen en pocos segundos a un gran número de personas. Sin embargo es igualmente complicado ya que la competencia de información y desinformación es tan grande, el volumen y la variedad de las influencias y los mensajes que nos llegan es tan variado, constante, sofisticado, que resulta complicado para una persona cualquiera destacar su mensaje, su oponión y su idea de las cosas, hacer que calen y cambiar al prójimo o al menos introducir alguna duda en su manera de pensar que le empuje a replantearse sus convicciones.

Hoy en día las «influencias» se han tecnificado de tal manera que un  simple mensaje por honesto, beneficioso, técnicamente correcto que sea, sin el adorno de los medios tecnológicos y de la nueva información que solo algunos dominan, se queda a medias y no se escucha suficientemente.

A nivel personal, informal y cotidiano, creo que  la manera de influenciar al que tenemos a nuestro lado debe comenzar por creer en la idea que quieres transmitir y predicar con el ejemplo.

A nivel profesional, no tengo ni idea de cuales son los factores para convertirse en influencer de éxito y ser escuchado, repetido, retuiteado, y asimilado por millones de personas.

A nivel sociológico, supongo que se trata de seguir un principio universal perfectamente demostrado y es que «sólo no puedes, con amigos sí». Del mismo modo que para conseguir realizar nuestros sueños,  desarrollarnos, mejorar, divertirnos, cambiar las cosas,  necesitamos contar con los demás, agruparnos, buscar a los que piensan como nosotros, creo que para tener mayor fuerza social  e influenciar a los demás lo más efectivo es asociarse. Pero empezar de cero es difícil y casi todas las ideas están ya inventadas, así que pienso que lo mejor es buscar aquellas asociaciones, organizaciones, plataformas políticas, civiles o ciudadanas de cualquier tipo que compartan tus principios y esas ideas que te gustaría defender y trasmitir. Y luego colaborar activamente,  asistir a sus asambleas, relacionarte, participar, e intentar cambiar aquellos matices que no te convencen del todo para aportar constructivamente desde dentro. Y finalmente con esa fuerza colectiva del grupo organizado,  hacer llegar el mensaje compartido al resto de la sociedad.