Respuesta a: Debate sesión 10 monitores y monitoras deportivos

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Fernando Molina Alen
Participante

<div dir=»auto»>A mi juicio las principales razones para que las desigualdades se perpetúen están muy relacionadas con algunos de los siguientes aspectos que comentaré después, pero estos, a su vez ,  tienen mucho que ver con que el mundo va consiguiendo avances significativos para reducir la pobreza, en los últimos años, pero no a la velocidad deseada. Gracias a estos avances millones de personas han salido de la pobreza extrema. Sin embargo, la porción de los ingresos de la mitad más pobre de la humanidad apenas ha cambiado.  Y aunque la producción económica mundial se ha triplicado desde 1990 aún nos queda mucho camino.  Por lo que dentro de los propios países y en determinados lugares del mundo, entre ellos mismos , siguen existiendo desigualdades derivadas de factores como los ingresos salariales, la propia localización geográfica, el género, la edad, el origen étnico, la discapacidad, la orientación sexual, la clase social etc… aspectos que determinan radicalmente el acceso, las oportunidades y los resultados finales para mejorar la calidad de vida.</div>
<div dir=»auto»>Infelizmente seguimos  observando como en algunas partes del mundo, estas diferencias son cada vez más acusadas, además entretanto están surgiendo más deficiencias con respecto a otros ámbitos, como el acceso a las tecnologías o al desarrollo digital y a los terminales electrónicos y a los móviles, por citar algunos.</div>
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<div dir=»auto»>El aumento de la desigualdad de los ingresos y de la riqueza responden a diversos ámbitos , como por ejemplo el estancamiento de los salarios y la disminución gradual del estado de bienestar en las economías desarrolladas, como también a la insuficiente protección social en muchos países.</div>
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<div dir=»auto»>Otro factor importante es la desregulación de los mercados financieros con rápidos cambios que no permiten la adaptación de la ciudadanía.</div>
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<div dir=»auto»>La importancia de la localización geográfica también es determinante. En términos generales se puede decir que la desigualdad ha aumentado en los últimos treinta años en muchos países, pero en otros muchos ha disminuido.  En América Latina y el Caribe sigue siendo alta, pese a que ha disminuido considerablemente. En muchas economías industriales avanzadas, la desigualdad aumentó ligeramente si bien ya se encontraba en valores bastante bajos. Varios países de Europa Oriental registraron un drástico aumento de la desigualdad durante su transición política. Las diferencias han disminuido en algunas partes de Oriente Medio, pero han aumentado en determinados grupos.</div>
<div dir=»auto»>En África y Asia, las tendencias han sido más variadas: se observan más similitudes entre las economías emergentes o los países en desarrollo sin litoral, y entre las zonas rurales o urbanas, que dentro de las regiones. En líneas generales, más de dos tercios de la población mundial está a merced de una mayor desigualdad de los ingresos y de la riqueza, lo que está hundiendo considerablemente las perspectivas de desarrollo sostenible.</div>
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<div dir=»auto»>También hay desigualdades dentro de las comunidades y dentro de las familias. Gran parte de la desigualdad por los ingresos tiene su origen en la desigualdad existente en los hogares. Podemos decir que las desigualdades de género han ido disminuyendo —por ejemplo, se va reduciendo la disparidad salarial por razón de género en los últimos veinte años, pero las mujeres aún padecen disparidades económicas, jurídicas, políticas y sociales.</div>
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<div dir=»auto»>Los efectos económicos de las desigualdades no se limitan al poder adquisitivo. Las desigualdades repercuten en la esperanza de vida y el acceso a servicios básicos, como la atención sanitaria, la educación, el agua y el saneamiento, y pueden coartar los derechos humanos, por ejemplo, debido a la discriminación, el abuso y la dificultad de acceso a la justicia. Cuando las desigualdades son considerables, desalientan la formación profesional, obstruyen la movilidad económica y social y el desarrollo humano y, en consecuencia, inhiben el crecimiento económico. Asimismo, afianzan la incertidumbre, la vulnerabilidad y la inseguridad, socavan la confianza en las instituciones y el Gobierno, aumentan la discordia y las tensiones sociales, y desencadenan actos violentos y conflictos. Cada vez hay más pruebas de que son las desigualdades de los ingresos y la riqueza las que impulsan el auge del vandalismo y de las formas extremas de nacionalismo. Las desigualdades también socavan la capacidad de las personas y las comunidades para adaptarse al cambio climático y mitigarlo. Las últimas reacciones populistas al impuesto sobre el carbono demuestran que será cada vez más difícil emprender iniciativas positivas en relación con el clima si no se resuelven las causas profundas de las desigualdades..</div>
<div dir=»auto»>Si bien la tecnología puede ser un gran elemento nivelador —por ejemplo, al mejorar la conectividad, la inclusión financiera y el acceso al comercio y a los servicios públicos—, las personas que aún no están conectadas pueden quedar aún más marginadas, sobre todo si se tiene en cuenta que el progreso se está ralentizando, e incluso invirtiendo, en algunos grupos.</div>
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<div dir=»auto»>Según Oxfam, si se mantiene el grado actual de desigualdad, la economía mundial tendría que crecer 175 veces para que todos ganaran más de 5 dólares al día. Es evidente la necesidad de lograr un crecimiento inclusivo, equitativo y sostenible, que garantice el equilibrio entre las dimensiones económica, social y ambiental del desarrollo sostenible.</div>
<div dir=»auto»>Para la segunda parte de la pregunta se me ocurre que más soluciones concretas, expondré algunos aspectos importantes a tener presente para corregir las desigualdades :</div>
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<div dir=»auto»>Primero más difusión para implantar la agenda  2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 objetivos dirigidos a construir sociedades más pacíficas, justas y sostenibles.</div>
<div dir=»auto»>Reconociendo que las desigualdades atentan contra el desarrollo socioeconómico a largo plazo y pueden generar violencia, enfermedades y degradación ambiental, uno de los objetivos —el Objetivo 10 tiene por objeto reducir las desigualdades y las disparidades de oportunidades, ingresos y poder.</div>
<div dir=»auto»>Entre sus metas nacionales e internacionales se cuentan eliminar las leyes y políticas discriminatorias, mejorar la reglamentación de los mercados financieros mundiales, facilitar la migración regular segura y ordenada y promover la inclusión en la toma de decisiones. Entre 2010 y 2016, los ingresos de una gran parte de la población más pobre,  crecieron con más rapidez que los de la población total en muchos países; lo que demuestra que las desigualdades no son ni inevitables ni irreversibles.</div>
<div dir=»auto»>Las desigualdades toman muchas formas y difieren mucho de un país a otro. Si bien el Objetivo 10 y sus metas constituyen un marco, la lucha contra las desigualdades debe basarse en el contexto de cada país, sus necesidades económicas más apremiantes y su realidad política. No es posible adoptar un enfoque único que encaje en todos los casos. Para combatir el látigo de la desigualdad en todas sus formas y manifestaciones, seguirá siendo esencial generar mayor conciencia y ampliar el apoyo en materia de políticas, fijar objetivos y replantear las prioridades del gasto público a fin de reducir la desigualdad del acceso y las oportunidades, reorientar los marcos fiscales y tributarios para reducir las desigualdades.</div>
<div dir=»auto»>Especial mención merecen las minorías y los pueblos indígenas pero esto sería interminable y lo más importante, no hay recetas mágicas pero si hay que intentar hacer un reparto más justo de los recursos, tanto del planeta como de la economía.</div>
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<div dir=»auto»>Fernando Molina.</div>