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Respuesta a: Debate sesión 3 monitores y monitoras deportivos

#4715

Buenas tardes.

Como bien introducía Alberto con Aristóteles, creo que el concepto de salud y bienestar es tan complejo, personal, interdependiente con nuestro entorno y con las expectativas de cada uno que resulta difícil identificar los elementos que pueden conducirnos a ese deseado estado de equilibrio emocional, social, físico, y mental.

Creo que contar con una salud física y mental, ausencia de hambre y necesidades básicas cubiertas, incluida la necesidad de relación y socialización,  pueden ser los cimientos de este bienestar. Pero como se ha explicado en el video, disfrutar de todo eso puede no ser suficiente.

El control del estrés y la ansiedad también son fundamentales, y creo que el deporte y la actividad física son herramientas privilegiadas para progresar en todo lo anterior: el deporte como medio de socialización, como catarsis de las emociones y el ajetreo de la vida diaria,  como vehículo para una salud física y mental…

Personalmente tengo algunos hábitos muy concretos que me ayudan a controlar el estrés y mantener un equilibrio y bienestar a lo largo de la semana:

Rutinas como correr en solitario, o caminar sin estar pendiente del rendimiento, los datos o las cifras, disfrutando simplemente del clásico jogging escuchando música o la radio, tienen un gran efecto positivo sobre mi percepción de salud y mi relajación mental, a la vez que su ponen una desconexión de las obligaciones familiares y laborales.

Las rutas en bicicleta de montaña los fines de semana, con cierto componente de rendimiento y superación en cuanto a distancia, dificultad, ritmo, orientación….etc , sin grandes expectativas, consigue efectos positivos dirigidos al plano social (por compartir con amigos) y a mi autoestima personal (por reforzar mi percepción de salud y capacidad).

Estas dos medidas concretas suponen un gran apoyo e intento llevarlas a cabo bajo cualquier circunstancia, como decía Alberto, sin plantearme si me apetece o no, si no simplemente porque hay que hacerlo.

Pero también es fundamental intentar adoptar una actitud positiva en general sobre las circunstancias que nos rodean y nuestro contexto, como nos hemos visto obligados todos  nosotros  a hacer durante estos meses de confinamientos y restricciones. Y cuanto algo se tuerce, intento no olvidar que soy  un privilegiado en una sociedad de privilegios.

Últimamente veo muchos amigos o conocidos, como también redes sociales y medios de comunicación quejándose e irradiando odio, acritud y beligerancia sobre políticos, famosos, empresarios, grupos sociales, ideas, etc., culpándoles y recriminándoles que todo lo hacen mal y todo va a peor,  e imaginando que con ello son los causantes de enormes desgracias que en realidad no padecen y probablemente no llegarán a padecer….Este tipo de actitudes creo que,  más allá de poder servirle a uno puntualmente como desahogo, no aportan mucho al bienestar de uno mismo, ni de los demás, ni de la sociedad.